La Depresión de los años Treinta

El Crack de la Bolsa de Nueva York de 1929 abrió una nueva etapa marcada por una intensa recesión que se desarrolló a lo largo de la década de los Treinta que propició unas repercusiones en los diferentes ámbitos; social, político y sobretodo económico.

La Depresión afectó a todo el conjunto del planeta y por tanto a Alemania también. Después de todo Alemania se había visto favorecida por el Plan Dawes y había logrado remontar en cierto modo la crisis de la postguerra, pero aún así Alemania fue una de las economías más afectadas por la depresión. Con la retirada de los créditos bancarios que había percibido Estados Unidos, que fueron los máximos partícipes en contribuir a la reconstrucción de la economía alemana, se saldó con la quiebra de infinidades de empresas. Además los bancos germánicos se vieron obligados a cerrar sus puertas durante varias jornadas fruto del temor a una avalancha de clientes desesperados para disponer de sus ahorros.

El desempleo* fue uno de los problemas de mayor importancia a nivel mundial y  la República de Weimar tuvo que enfrentarse a ello y a una creciente tensión social que se apreciaba en las protestas tanto por parte de la izquierda como de la derecha. No obstante esto no lo era suficiente, además Alemania se veía encarecida de un imperio colonial propio (ya que había estado despojada de sus dominios a raíz de la guerra). Este hecho le impidió notablemente la creación de un espacio comercial que ayudara a paliar en cierta manera los efectos de la recesión.

Por otro lado, las indemnizaciones* de guerra eran insostenibles para Alemania, de modo que en un intento del presidente americano Hoover por parte de evitar un colapso en la encomia alemana, concedió un aplazamiento de un año en los pagos. El sistema bancario, pese a la iniciativa tomada no pudo evitar el desplome. A nivel mundial, todos los países sufrieron las consecuencias de la Depresión.

En el ámbito económico la crisis financiera fue una de las mayores repercusiones. Aquellos quienes habían suscrito créditos bancarios y la imposibilidad de hacer frente a su devolución ocasionaron la quiebra de innumerables bancos. Seguidamente la ausencia de créditos y la bajada de precios propiciaron el descenso generalizado de la actividad económica y a una intensa deflación*. Frente a ello las medias proteccionistas establecidas por muchas potencias contribuyeron a la paralización del comercio a nivel mundial. Además la disminución de la renta, el incremento del desempleo y sobre todo la crisis del modelo económico liberal fueron de vital importancia.

En el ámbito social, el mayor conflicto se produjo con el incremento del paro. El desempleo se acentuó considerablemente y quienes mantuvieron su empleo sufrieron un recorte en sus salarios. El cambio de vida afectó también a la demografía aumentando de este modo la mortalidad y deteniéndose el crecimiento vegetativo*. Además las desigualdades sociales se acentuaron y por tanto las clases sociales sufrieron modificaciones significativas. En Alemania la clase media alimentó en gran medida a los totalitarismos* de carácter fascista.

Finalmente en cuanto a carácter político, Alemania fue la potencia más destacada. Mientras la Republica de Weimar atravesaba momentos de dificultad durante la década de los 20 debido a la presión de sus gobiernos indistintamente de izquierda o derecha, Adolf Hitler líder del Partido Obrero Nacional Socialista Alemán, comenzaba a postrarse ante la política alemana adquiriendo un número de votos que se fueron incrementando durante las elecciones posteriores hasta que finalmente en 1933 fue nombrado primer ministro bajo la presidencia del general Hindenburg.

Varios de los factores que favorecieron el ascenso al poder de Adolf Hitler y la conquista nazi fueron, por una parte la situación en que Alemania había quedado tras habérsele impuesto el Tratado de Versalles, desmoralizando la nacionalidad alemana, quedando así como unos miserables y propagándose el sentimiento de humillación. Por otra parte la crisis producida y el desempleo consecuente que habían sufrido todos los países, afectaba asimismo a los alemanes que utilizaron una gran propaganda en referencia al desempleo comprometiéndose a mejorar la situación y persuadiendo sobre todo a desempleados, empresarios arruinados, excombatientes, jóvenes, entre una gran mayoría de los afiliados al partido. 

 Las soluciones a la crisis económica no se dieron por igual en los diferentes puntos del planeta. Mientras las teorías clásicas liberales fueron perdiendo eficacia, y el sistema capitalista junto a ellas, John Maynard Keynes propuso un sistema de capitalismo* reformado que básicamente proponía el desarrollo de una política de inversiones estatales en obras públicas (constituyendo una parte fundamental para aminorar el desempleo), poner en circulación altas cantidades de dinero promoviendo así a la inflación, el incremento de los salarios (basándose en la teoría de la oferta y la demanda) y finalmente invirtiendo en todos los sectores económicos. Este proyecto publicado por Keynes en el ensayo de “Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero” en será puesto en práctica por Franklin Delano Roosevelt en los Estados Unidos con la denominación de New Deal. Contrariamente a esto, la situación en Alemania regida por una dictadura* era completamente distinta.

Anuncios

 
A %d blogueros les gusta esto: