El Nacionalsocialismo

Una vez estudiados los episodios previos y a su vez contemporáneos a la ideología, examinamos las características propiamente del nacionalsocialismo como ideología política, considerando sus bases y fundamentos en los rudimentos de su inauguración como tal.

Así, el nacionalsocialismo o nazismo es la ideología que fue sustentada por el Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (NSDAP) que gobernó en Alemania desde 1933 hasta mediados de 1945 con el fin de la Segunda Guerra Mundial. El objetivo del nazismo fue crear el Tercer Reich, un Estado socialista* pero con conciencia nacionalista.

Se entiende pues desde la perspectiva de los nacionalsocialistas como una forma de vida, una guía que marca sus pasos y una forma holística de ver el mundo. Así pues, dicho régimen establecía unas ciertas características fundamentales.

En primer lugar se basaba en un régimen totalitario en el que fueron suprimidos los derechos y las libertades individuales. Las empresas y los sindicatos obreros estaban a merced del Estado. Las actividades de la población eran constantemente vigiladas y coordinadas por la policía del Estado y estos también ejercían en la opresión de la oposición al Estado.

Por siguiente la militarización del país fue otro de los puntos de partida imprescindible para la Alemania nazi. Este punto fue acogido ágilmente por una gran mayoría de la población, puesto que los jóvenes partían de una base instructiva de venganza y revanchismo* hacia los que habían humillado a Alemania y por consiguiente les habían hecho perder la guerra.

Uno de los puntos con mayor repercusión en el régimen, fue el ideario de la raza aria y el antisemitismo* al que condujo.

El nazismo promovió el concepto de una sociedad racialmente homogénea en la que no existían divisiones por cuestiones religiosas, clases sociales o de género, meramente era una unidad que se basaba en la identidad racial*. Se sostuvo que la raza aria o indoeuropea era la única raza superior por proceder de antiguos romanos, griegos y germanos, y se  exaltó la necesidad de limpiarla de toda sangre no aria, en especial de la de los judíos. Así pues el carácter racista y xenófobo se infundió primordialmente a la población judía. Véase anexo I. A.

Finalmente su carácter imperialista* fue el que condujo Alemania a la desembocadura de la Segunda Guerra Mundial. Con el rearme militar, pasando por alto el Tratado de Versalles, establecieron un servicio militar obligatorio y anexaron al territorio alemán toda la cuenca del Ruhr, y los territorios nacionales de Austria i Checoslovaquia. Fue con la invasión de Polonia, cuando desataron la Segunda Guerra Mundial el 1 de Septiembre de 1939.

En oposición al nacionalsocialismo, el marxismo*, el neoliberalismo*, el sionismo* o el homosexualismo*, fueron distintos elementos ajenos que terminaron por ser el punto de mira, motivo el cual reside en la directa y negativa concepción de los valores, contrarios a los valores defendidos por el nazismo. A partir de estas bases, el nazismo fue desarrollando una personalidad cada vez más compleja, y adoptando idearios más particulares: el anticomunismo, el antisemitismo, la aplicación de la eutanasia* y eugenesia* como medio de la higiene racial, la negación a la democracia y por tanto la prohibición de partidos, sindicatos, etc. La creencia en el líder junto a la defensa de la Sangre y la Tierra se implantó como idearios vitales en el Reich.

En el aspecto social concretamente, la adopción de un socialismo participativo en oposición a la concepción marxista y la lucha de clases, surge de considerarlo como una utopía* impracticable. Des de esta perspectiva, el nacionalsocialismo no obraba en una lucha contra las clases sociales, sino que reunía las fuerzas de la nación en un todo único, hermanando a todos los miembros de la sociedad. Este hecho suponía una unidad nacional que no se basa en la religión, sino en la igualdad entre clases sociales. Para el nacionalsocialismo no existían clases altas ni bajas, superiores o inferiores, ni tampoco clases opuestas, sólo existían clases con diferentes habilidades sociales, interdependientes, partes de un todo, cuyas diferencias se aprovechaban para hacer funcionar a una nación. Las diferencias entre las clases sociales eran cualitativas y no cuantitativas, todos los oficios y profesiones son importantes para el desarrollo de la nación.

En el aspecto económico, el Tercer Reich no modificó la estructura económica de la República de Weimar. Su único objetivo fue aumentar la productividad al servicio de la sociedad. En el nacionalsocialismo los dogmas teóricos, eran independiente al trabajo, únicamente era valorado de acuerdo a sus resultados en la práctica. Dicho así, se trataba de una economía ecléctica*, que adoptaba las ideas más provechosas para la sociedad.

El capitalismo  a diferencia del neoliberalismo no se suprimió, únicamente fue intervenido para ponerlo así, al servicio de la comunidad. La economía del régimen no seguía otro objetivo que el provecho, partiendo del aumento de productividad y adoptaba una clara negación frente a posibles teorías económicas, considerándolas ineficientes e improductivas.

 


 
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