Análisis de la encuesta

Una vez realizada la encuesta, hemos analizado la pervivencia de algunas de las ideas que ya se establecieron en otra época, y la vigencia de pensamientos análogos en la actualidad. Véase anexo III. C

En el ámbito económico, con la vigente crisis económica, el 68% de los encuestados considera que la imagen actual de España es negativa frente a la Unión Europea, frente a un 25% que se manifiesta en desacuerdo con esta afirmación, los restantes mantienen que no saben que contestar al respecto. Por otro lado un 73% de los encuestados reconoce que a causa de la crisis económica la situación económica de cada uno de ellos ha empeorado, de forma que un 47% responsabiliza  a las importaciones de ser las causantes del perjuicio. No obstante un 24% considera que las importaciones no han influenciado en la economía española, y otro 29% se mantiene al margen de la opinión. Sin embargo, de nuevo un 49% de los encuestados sugiere que el gobierno debería cobrar un impuesto a los productos importados, mientras que un 32% opina que no es necesario tomar esa medida. Pese a esto un 92% está a favor de que el gobierno diera prioridad a los productos españoles.

Respecto a los negocios de inmigrantes y la correlación entre estos y el deterioro de la economía española, un 56% considera que las empresas de inmigrantes han sido de carácter perjudicial para la economía del país, en oposición se encuentran un 32% de los encuestados, quienes aluden que este suceso no ha afectado de ninguna forma a la economía española.

En lo que se refiere a las subvenciones que el gobierno proporciona al sector inmigrante, un 64% de los encuestados estarían de acuerdo con la supresión de esta ayuda como medida económica para el país.

En el ámbito social, respecto a la pregunta número seis, en 84% de los encuestados indican que ser, en un futuro, el cuarto país con más inmigración del mundo, no es en absoluto positivo. Un 91% se impone afirmando que actualmente hay exceso de población inmigrante en España. Paralelamente un 88% cree que se debería limitar la entrada de población extranjera. No obstante un 53% está de acuerdo con mantener la actitud de legalización y de integración de las personas extranjeras, frente al 47% que sugiere que esta actitud se debe modificar. Asimismo un 82% estaría de acuerda con la expulsión del colectivo inmigrantes ilegales. 

 Desde otra óptica, una mayoría aplastante no despediría antes a una persona española que a una persona inmigrante, paralelamente un 92% de los encuestados tampoco contratarían antes a una persona inmigrante que a una española. Además, el 70% de los encuestados no ven positivo que la población inmigrante cobre un sueldo inferior.

 En el ámbito cultural, únicamente un 39% considera que la inmigración ha sido la causante de la decadencia de la cultura autóctona o popular, mientras que el 61% cree que no ha sido el gran movimiento de culturas promovidas por la inmigración lo que ha producido que la cultura del país haya decaído. En cuanto a la libertad de expresión tanto lingüística, como cultural y religiosa de la población inmigrantes, un 26% considera que esta tiene el derecho de libertad de expresión sin limitación alguna. Contrariamente a esto un 74% se opone a la libertad sin limitación. Del mismo modo que únicamente un 22% apoyaría que las personas inmigrantes ejercieran sus ceremonias en espacios públicos.

Por otro lado en cuanto a la pregunta veintitrés, cuya finalidad es saber si debe ser el Estado quien asuma la responsabilidad total de organizar el sistema cultural del país, la concordancia se da entre un 38% quienes consideran que sí, frente a un 35% quienes no creen que así deba ser. Un importante 26% no contesta. No obstante se impone con un 87% de los encuestados, la imagen correcta de que prevalezca la cultura del país sobre la extranjera.

Finalmente, en el ámbito moral o ético, y de forma mayoritaria los encuestados consideran que se debe tratar de forma igual al personal inmigrante que al español. No obstante, un 42% de las personas encuestadas dicen sentirse más confiadas cuando se trata de un personal de limpieza de nacionalidad española que de nacionalidad inmigrante, frente a un 58% al que le es indiferente.

Por otra parte, un 68% de las personas encuestadas considera que el gobierno debería favorecer a la población española respecto a la población inmigrante. Asimismo un 34% estaría de acuerdo en privar de derechos primordialmente a la población inmigrantes si el Estado español no pudiera garantizar la seguridad de los ciudadanos en todos los ámbitos. Pese a esto un 66% mantiene que se debería privar a toda la población por igual, independientemente de tratarse de población extranjera o del país.

Entre tanto, un 46% opina que beneficiar a la ciudadanía española, privando de derechos a la población inmigrante es racista y xenófobo, frente a un 38% que opina que no lo sería. El 16% se mantiene ausente, puesto que no saben si cualificarlo como tal o no. De igual forma una  minoría se siente en desacuerdo con la actitud tomada por el gobierno francés, mientras que un 62% está de acuerdo.

De una forma más clara, un 44% de las personas encuestadas manifiestan desde su punto de vista, que el colectivo inmigrante es un problema más para la sociedad y situación actual. No obstante un 32% se opone a dicha afirmación, y de igual forma un 24% se abstiene a contestar. Para acabar, un 20% se considera asimismo una persona racista, mientras que un 80% no se razona asimismo como tal.

Finalmente, de forma considerable un 75% considera que todos los ideales nazis respecto al racismo y la xenofobia son negativos para una sociedad.


Interpretación

En el análisis que previamente se les ha ofrecido se muestra un análisis genérico, de forma que la estadística se ha llevado a cabo sin  tener en cuenta ninguna variable, es decir, independientemente del género, la edad, la nacionalidad e incluso la profesión. Al tratarse de una investigación en la que se han añadido variables, se ofrece la posibilidad de iniciar una nueva investigación para analizar las respuestas en función de las distintas variables y obtener unas conclusiones más concretas según las diferentes variables. A partir de los datos anteriores, procedemos a la interpretación. 

En el ámbito económico, la situación actual de la sociedad española, muestra un nacionalismo económico de una magnitud considerable, puesto que en su totalidad, los encuestados desean una priorización de los productos españoles, favoreciendo así la economía del país, e incluso se plantean como opción económica el establecimiento de una política proteccionista. El nacionalismo económico también se puntualiza en aspectos que suponen subvenciones o ayudas financieras a sectores inmigrantes de bajo poder adquisitivo, puesto que más de la mitad se complacería la supresión de estas. No obstante, esto no tiene por qué implicar la presencia de un nacionalismo económico, puesto que puede tratarse ciertamente de una medida de igualdad entre ambos colectivos. Sin embargo, se manifiesta explícitamente que el gobierno debería favorecer a la sociedad española en referencia a la sociedad inmigrante, por lo cual se prioriza al colectivo español, meramente por el hecho de tener nacionalidad española, lo que indica una superioridad emocional de pertenecer a la nación.

Paralelamente además de indicar un favoritismo económico, en el ámbito moral, esta afirmación colisiona frente al simbólico concepto que tienen los encuestados sobre la igualdad, puesto que en su mayoría transmiten que debe haber igualdad entre ambos colectivos. En este caso se contraponen dos ideas, el egoísmo individual y la ética personal cohibidos frente  al deber establecido por las normas sociales, los prejuicios y la ética social. Esta conjetura se corrobora frente a la ambigüedad que supone el considerar una conducta racista y xenófoba. En este aspecto, un gran nombre de los encuestados es permisivo frente a la idea de beneficiarse a costa de los inmigrantes, sin considerar dicha conducta como un comportamiento racista. Por tanto nos encontramos frente a un problema teórico. Técnicamente las injusticias suelen originarse en asuntos prácticos, puesto que los factores situacionales pueden hacer variar una conducta o un comportamiento determinado según cuales sean las circunstancias, como bien puede ser el caso de la situación actual española, con las consiguientes presiones que suponen. No obstante, la encuesta nos revela que realmente la claridad de los valores teóricos no es tan fuerte como pretendemos.

A su vez, este racismo intrínseco se manifiesta al considerar al personal inmigrante como un problema para la sociedad, atribuyéndoles indirectamente cierta parte de culpabilidad.  En el ámbito social, del mismo modo se evidencia el exceso de población inmigrante, y la necesidad de una regularización para una mejora a nivel nacional. De forma mayoritaria no se concibe que España llegue a ser uno de los países con más inmigración, expresándose como algo negativo para la sociedad. La antítesis se encuentra en que pese a esto, queremos mantener la actitud de integración y legalización, hecho que muestra que posiblemente este desplazamiento de los inmigrantes sea únicamente temporal, lo que refuerza nuevamente la teoría de la atribución situacional.  De hecho, parte de los encuestados estarían dispuestos a perjudicar primordialmente a los inmigrantes, si su vida estuviera en juego. No obstante, esto tiene un condicionante, que es el de exponerse a situaciones extremas y radicales, lo que supone no tener tanta misericordia en nuestras decisiones.

Otro enfoque, lo encontramos en las revelaciones de nacionalismo étnico. Como bien hemos tratado anteriormente, esta clase de nacionalismo frecuentemente implica implícitamente un nacionalismo denominado de la identidad. En este aspecto no se culpabiliza a los extranjeros de la decaída de la cultura del país, pero sin embargo se oponen firmemente a la libertad sin limitación e incluso consideran que el sistema cultural debe estar en manos del Estado. Este fenómeno muestra que interiormente existe una preocupación sobre la cultura autóctona y coexiste con una especie de mecanismo de protección hacia ella, que se manifiesta en la rotunda negación ante la amenaza de otras culturas.

Finalmente, observamos que personalmente muy poca gente se concibe así misma como una persona de ideales racistas, conflicto que se origina en los valores éticos propios y los que la sociedad ha establecido.

 A modo de conclusión, tras haber interpretado los resultados obtenidos en la encuesta, procedemos a la elaboración de unas primeras conclusiones referentes a los aspectos tratados con anterioridad. 


Conclusiones del estudio

En primer lugar, el nacionalismo económico nos encamina hacia una sociedad presidida por una política proteccionista, pero ¿somos conscientes de lo que esto supone? La situación de crisis actual se podría considerar un período de decadencia, un episodio fúnebre en nuestra historia, una época dónde las cosas no funcionan correctamente y a nivel general se establece una atmosfera y un ambiente de tensión, desconfianza e incluso desprestigio. A ojos de nuestros presentes, España mantiene una imagen negativa frente a la Unión Europea, este mísero hecho promueve una sensación de incomodidad y a su vez se anhelan los tiempos de bonanza económica. Esta necesidad de salir del socavón implica que se tomen decisiones rápidas, la cual cosa no supone que no estén meditadas. En muchas de estas reflexiones generalmente se busca un factor causante del agravio, puesto que para hallar la solución se debe comprender el problema.

 En la investigación se han propuesto las importaciones como uno de los factores causantes y perjudiciales de la crisis económica, y instantáneamente procedemos a comparar el sistema productivo español con el de otros países con una mejor economía y comprendemos que para mejorar la situación, el país debe progresar y para ello el Estado debe imponer ciertas medidas. El proteccionismo tal vez favorecería considerablemente la situación económica, aunque en asuntos empresariales podría tener un efecto inverso; crear un país incompetente.

La globalización ha promovido un mercado de exportaciones-importaciones, si adoptáramos una medida proteccionista como bien puede ser la aplicación de aranceles o aduanas, como habitantes españoles deberíamos pagar ese impuesto de más. Por tanto, ¿estamos dispuestos a pagar un tributo de más por productos importados con los que estamos estrechamente familiarizados? Apple, Nokia, etc. ¿Son realmente las importaciones las que perjudican al Estado? ¿O bien es que tendemos a asociar las importaciones con la población inmigrante? Al pensar en importaciones, podemos atribuirlo a todos los productos importados por los empresarios extranjeros establecidos en nuestro país. Generalmente a  todos los locales de procedencia oriental; Ibero Asía, Ibero China, etc. Si bien, es cierto que las empresas inmigrantes proporcionan una oferta relativamente barata, pero debemos reflexionar sobre si lo que realmente queremos es pagar más dinero por esos productos, y del mismo modo también consumir productos de procedencia española, pese a que las características y la eficacia de dichos productos puedan ser inferiores a los importados.

Por otra parte, hay que añadir, que en el ámbito laboral una gran mayoría considera que es negativo que la población inmigrante, por lo general, cobre un salario inferior. En este aspecto tenemos que reflexionar, si detrás de esta afirmación se esconde la  pretensión de hallar la igualdad entre la población nativa y la población extranjera o bien por cuestiones de avaricia personal. ¿No queremos que cobren un sueldo inferior porqué no lo merecen, o bien por qué de ese modo nos perjudican absorbiendo puestos de trabajo? La encuesta muestra que no se contrataría antes a una persona inmigrante que a una española, del mismo modo que tampoco se despediría antes a una persona española que a una inmigrante. Tratándose de iguales condiciones deberíamos considerar si realmente esto refleja la realidad.

Parte de la sociedad acusa a la población inmigrante por qué estos ocupan lugares de trabajo que deberían pertenecer a la población del país, sin embargo muchos de los empleos que son ofrecidos al colectivo inmigrante, han estado rechazados previamente por la población del país. Así es por ejemplo, el caso del trabajo en el campo. Cierto es que son palabras mayores generalizar de un modo tan violento, pero además del rechazo del empleo hay que agregarle el bajo sueldo por el que los inmigrantes están dispuestos a trabajar y los españoles no, o ¿estaríamos dispuestos a trabajar en sus mismas condiciones?

Por otro lado, en el ámbito social no se quiere ser un país con una alta inmigración, es más, se es consciente de que actualmente hay un exceso de inmigración y se expresa que se debe regular la entrada y poner limitaciones. Sin embargo se pretende seguir legalizando e integrando a los inmigrantes.

No obstante, la realidad muestra que a este ritmo finalmente pasaremos a ser cuarto país con más inmigración a nivel mundial, y en cierta manera parte de los encuestados muestran su preocupación y lo reflejan en la situación actual, pero cuando se trata de poner fin a la integración de los inmigrantes, la decisión no está tan clara. Si a gran escala se considera que hay demasiada población extranjera, e incluso algunos muestran que actualmente son una molestia para la sociedad, ¿qué nos impide erradicar la entrada del colectivo inmigrante? ¿Es que realmente no se desea tal medida o por el contrario es que no somos capaces de realizarlo por qué seria algo inhumano?

Es una evidencia que tomar una medida así de radical, sería instantáneamente juzgada como conducta xenófoba y racista, y es que realmente se trataría de una medida así. Pese a esto el hecho de que no se realice o que no se exprese tan explícitamente, se debe únicamente a las presiones sociales. Sin embargo, parte de los encuestados se muestran de acuerdo con la actitud tomada por el gobierno francés. Intrínsecamente, dadas las circunstancias actuales, muchas personas ya están dispuestas ha expulsar al colectivo inmigrante ilegal, no obstante ¿dónde está la línea que separa la expulsión del colectivo inmigrante ilegal del legal? ¿Es tan importante que una persona extranjera este de forma legal? Cuando abordamos los prejuicios contra las personas extranjeras ¿es tan decisivo en nuestra opinión el hecho de tener papeles?

Es fácil de achacar contra las personas que no tienen papeles, y ciertas personas alegan este argumento en contra de los inmigrantes, pero ¿es un pretexto razonado o una forma fácil de manifestar el desacuerdo con estas personas?

En relación a esto, debemos reflexionar también desde el ámbito cultural. Simbólicamente defendemos valores como la libertad de expresión, pero cuando se nos plantea la idea de aceptar otra cultura, no somos tan permisivos. Pese a que la cultura en nuestra sociedad no tiene un peso importante, adopta una relevancia considerable cuando se trata de introducir de forma libre, sin restricciones ni limitación alguna otro tipo de cultura.

Estamos habituados a convivir con nuestras tradiciones y ceremonias, por mayor o menor importancia que se les den, en cierta manera nos agradan o desagradan pero se tiene presente que son algo propio. Normalmente hay una predisposición a respetar y aceptar las diferentes religiones, puesto que estamos en una sociedad liberal, sin embargo no estamos dispuestos a consentir cualquier tipo de acción o actuación. En algunas localidades, como es claro ejemplo la ciudad de Lleida, se han tomado medidas respecto a la religión musulmana. Des de nuestra óptica, esa cultura menospreciaba los derechos de la mujer, pero sin embargo forma parte de su cultura y su tradición. Por tanto, bien sea por cuestiones ideológicas o por razonamientos morales, no estamos dispuestos a consentir una libre circulación de religiones sin restricciones en nuestro país.

Entonces, ¿no es acaso una limitación y un menoscabo del reconocimiento de su cultura? Aun encima, parte de los encuestados pretende que sea el Estado quien controle el sistema cultural del pueblo, por tanto se impone la ideología cultural del país sobre las demás, y esto es sin más puro nacionalismo étnico.

Finalmente, tratándose de los valores sociales también se refleja nacionalismo por parte de los encuestados. Como bien ya hemos dicho antes, la sociedad con el paso del tiempo a causa de los sucesos acontecidos al largo de la historia, ha ido adoptando diferentes valores ideológicos como bien son ejemplo la igualdad y la libertad. Estos valores han estado tan idealizados que se han acogido por las sociedades de forma extraordinaria.

Observamos que en aspectos de la vida cuotidiana, la gente mantiene un carácter equitativo, como es el caso de la contratación de una persona de la limpieza, e incluso cuando se propone la idea de igualdad entre ambos colectivos, parecen responder positivamente. Sin embargo los resultados muestran un propósito de igualdad, cuando esta supone la supresión de factores que favorecen al colectivo inmigrante, pero a su vez cuando se trata de favorecer e incluso beneficiar a la población española respecto a la población inmigrantes, el propósito de igualdad parece desvanecerse puesto que responden a salir favorecidos o beneficiados. ¿Cuál es el motivo?

Para comenzar, el motivo se halla en que gran parte de los encuestados no tienen un buen concepto de racismo, no están al corriente de que muchas de sus acciones y ideales pueden tacharse de conductas racistas. Casi la mitad de los encuestados considerar que beneficiarse, como persona nativa, privando de derechos a la población inmigrante no es racista ni xenófobo.

Por otro lado, ante situaciones extremas de supervivencia, un porcentaje considerable expondría primordialmente a la población inmigrante antes que a la población inmigrante. ¿No se trata pues, de una discriminación a toda costa? Estas afirmaciones realmente son alarmantes, la respuesta al por qué de estas afirmaciones es básica: únicamente el dos de cada diez personas reconocen tener ideales racistas. Esto verifica que realmente coexisten aspectos racistas, independientemente de en qué ámbito, que son reprimidos y ocultados por los prejuicios étnicos que suponen. Para el ser humano es difícil reconocerse así mismo como algo que racionalmente se trata de una ideología de una índole incorrecta. 

Esto explica que frente a la cuestión que relaciona todos los ideales nacionalistas, racistas y incluso xenófobos con los ejecutados por el régimen nazi, únicamente una cuarta parte de los encuestados, reconozca que no todas las medidas adoptadas por los dirigentes nazis fueran virulentas para la sociedad. Ciertamente, todas las ramificaciones del nazismo fueron llevadas el extremo, pero en sus orígenes… ¿Estaban tan lejos de los ideales vigentes aún hoy en día?

Actualmente, existen organizaciones que expresan explícitamente su discriminación hacia los extranjeros. Esto lo utilizan como arma política, como bien es el caso del partido Plataforma X Catalunya. Véase anexo III. D. El susodicho partido ultraderechista, expone firmemente su perspectiva respecto a la inmigración, utilizándolos como chivos expiatorios para la situación de la sociedad actual. No tan sólo se limita a tratar aspectos económicos sino que en todos ellos ofrece una visión completamente discriminatoria y racista. Este partido ha sido tachado de xenófobo y racista, si bien es cierto no tiene ninguna contemplación en mostrarse como tal. Pese a su fracaso en la candidatura, el partido obtuvo tres escaños en las últimas elecciones autonómicas de Cataluña. ¿No se trata entonces, de un claro caso de discriminación racial?

Se proponen medidas de privación de derechos, se manifiesta el nacionalismo étnico, se propugna un favoritismo por parte de la sociedad del país frente al colectivo inmigrante y constantemente se achaca contra este, e incluso lo expone como amenaza para la sociedad:

La inmigración masiva es una de las consecuencias de la globalización.
Las oleadas de inmigración ilegal aumentan la delincuencia, el paro y el gasto social, plantean conflictos lingüísticos, religiosos y culturales y bolsas de marginación social, constituyendo una seria amenaza para la identidad y cohesión social de Cataluña

Entonces, ya no se trata de una situación de prejuicios étnicos, si bien es cierto que mucho de los presentes mantengan ocultos dichos ideales, pero se trata ciertamente de un caso dónde las normas socialmente establecidas y los prejuicios que acarrea, se han visto superados e incluso se han transmitido estos ideales hacia la política. Por tanto ya no tratamos con un sentimiento de la sociedad, generalizado en mayor o menor grado, sino que estamos frente a una opción parlamentaria.

En definitiva, si analizamos los principios básicos del Nacionalsocialismo y los transmitimos a la contemporaneidad, observamos una cierta similitud en el ferviente nacionalismo, y paralelamente, si bien no es el caso de antisemitismo, sí de una fuerte discriminación racial. Por tanto, deberíamos contemplar objetivamente los hechos, sin juzgar previamente lo sucedido y reflexionar acerca de ello. ¿Hemos superado ese acontecimiento? ¿Son tan diferentes los ideales actuales a los acogidos por el nacionalsocialismo? ¿Se mantienen vigentes de una forma intrínseca?      


 
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