Conclusiones

Finalmente, ya hemos completado todos los objetivos del trabajo y vamos a proceder a la extracción de conclusiones.

En el inicio del trabajo surge la hipótesis de que la adopción del nacionalsocialismo como ideología durante el período de entreguerras que vivió la sociedad alemana fue una decisión de la nación tomada con sensatez y tras haber razonado bien sus fundamentos.

Con el estudio del período del Tercer Reich y sus antecedentes, rápidamente nos damos cuenta que aplicar esas situaciones a la actualidad es incongruente. Tratamos con el fenómeno moral del siglo XX, frente a los cambios sociales y políticos transcurridos desde entonces. Sin embargo, es un fenómeno que se mantiene vigente en nuestras mentes. Hemos analizado las bases de la ideología y a priori hemos observado que la fijación de los ideales fue instaurada desde los inicios del NSDAP. Los propósitos detallados en el programa político favorecían y beneficiaban a los nacionalistas e inversamente discriminaba a los judíos. En este punto, hemos analizado al artífice de dicho pensamiento y hemos estudiado varios de los aspectos y rasgos característicos de la personalidad y la mente de Hitler.

Primeramente, hemos podido observar que las situaciones de vida personal que Hitler sufrió desde su infancia, pudieron incidir considerablemente en el desarrollo de su personalidad y por tanto de sus actuaciones en el futuro. Las condiciones de vida, más la inestabilidad familiar, sumándose a eso los frecuentes maltratos de su padre, y por otro lado la posible negligencia de ambos progenitores fueron un gran condicionante para su progreso. Por otro lado, hemos visto que en las culturas del este el pensamiento antisemita subsistía desde mucho tiempo atrás. Por otra parte, independientemente del origen del lado más lúgubre del dictador, parte del éxito en su carrera política tal como hemos observado fue fruto de ciertas virtudes que Hitler poseía, entre otras la espectacular oratoria. Asimismo, la frivolidad de Hitler en asuntos políticos como su capacidad de resolver rápida y eficazmente los problemas fue decisiva. Por tanto podemos vincular esta conducta con la teoría de la atribución disposicional. Sin embargo, el comportamiento ejercido por todos los dirigentes nazis, así como la mera aceptación del nazismo por parte de toda una sociedad, no puede hallarse en una explicación atributiva disposicional.

Esto, se explica debido a los factores situacionales o circunstanciales en los que toda una sociedad se vio implicada. Hemos comentado varias veces que el desempleo era uno de los mayores problemas de Alemania, y del mismo modo la mayor preocupación de los habitantes. Así pues, entre las más destacadas las presiones económicas llevaron a miles de alemanes a considerar el NSDAP como una posible solución. Digamos que dentro del polifacético carácter del dictador, Hitler ofrecía una mejora para la nación y dentro de esta la reforma del sistema político, condujo a la disminución del desempleo. Una vez tomado el poder, Hitler embriagaba a las masas con brillantes discursos, que llenaban de ilusión y prosperidad a los oyentes. El problema se halla en el extremismo de los ideales que Hitler promulgaba.

El Holocausto fue la mayor acción antisemita dirigida por Hitler y es en este aspecto tan radical, dónde comienzan a mostrarte los factores situacionales. Presiones de persuasión o presiones de conformidad subyugaban a montones de dirigentes y habitantes. Por tanto, digamos que durante el período del Tercer Reich hubo un ligero traslado en la causalidad de la conducta de los contemporáneos; lo que se inició de una forma atributiva disposicional poco a poco fue trasladándose a una forma atributiva situacional. Así, podemos concluir que en los inicios de la ideología, aquellos quienes decidieron apoyar el partido lo hicieron, en su mayor medida, de forma voluntaria habiendo contemplado y razonado las bases que imponía.

Del mismo modo, según el tiempo transcurría y la implantación de la ideología y la familiarización aumentaba, la radicalización también crecía. Pese a que muchos alemanes discrepaban con lo sucedido, la situación alcanzada ya no permitía incurrir en oposición al régimen.

Muchas de estas conductas han estado experimentadas en la actualidad, como es el caso de los diferentes experimentos analizados, dónde a pesar de que los estudios han estado elaborados después de un tiempo relativamente corto a los acontecimientos, los resultados siguen siendo alarmantes y dónde al parecer demuestran que realmente no sé tiene conciencia sobre la gravedad de los hechos. Este tal vez, fuera el mayor problema para los nazis; la falta de conciencia. Tal como explica la teoría de la cosificación, la obediencia en muchos casos supone que como sujeto de la acción no te sientas responsable, sino meramente un instrumento.

Sorprendentemente, tras las siete décadas que han transcurrido desde lo sucedido, en la actualidad podemos afirmar que se mantienen vigentes algunos ideales pertenecientes al nacionalismo, si bien no iguales, parecidos. Así ha quedado demostrado en el estudio realizado a partir de la encuesta, dónde todo tipo de nacionalismo se manifiesta en los encuestados. En los resultados se observa como el nacionalismo aumenta o disminuye según los factores situacionales, y como en situación de supervivencia el racismo o la xenofobia se revelan mientras que en situaciones cuotidianas esto no sucede. Por otra parte podemos verificar que estos ideales están ocultos debido a los prejuicios étnicos y que cuando se trata de calificar un comportamiento como conducta racista o xenófoba las personas rehúyen a adjudicar una sentencia. Del mismo modo que las personas son incapaces de juzgar su propia conducta como tal. Hay que puntualizar cuando se le da una especial relevancia a lo acaecido durante el legado nazi.

En el momento en que se hace referencia al nacionalsocialismo, esto implica unas connotaciones negativas que automáticamente las personas rechazan. No obstante en la actualidad se viven situaciones dónde incluso se llega a comparar con el período nazi. Véase anexo VI. A

     En este aspecto la controversia que supone un acontecimiento como el ocurrido en la Alemania nazi, ciega por completo a las sociedades hasta el punto que se extrema demasiado cualquier tipo de conducta. En cualquier ámbito, independientemente de si es político, social o religioso el extremo, la radicalización y el exceso conlleva repercusiones negativas para unos u otros y en el caso del nacionalismo también.

En cierta manera, personalmente creo que la especulación acerca del nacionalsocialismo alemán no afecta tanto a la sociedad actual como parece, y actualmente siguen sucediendo una infinidad de atrocidades, de injusticias y brutalidades bajo un manto, bien sea político o religioso, que parece que hasta que no se llegue a los extremos que llegó el nacionalsocialismo esto no se verá reflejado en nuestras vidas. La solución no reside en ocultar estos ideales ni ocultarse de las normas sociales sino abarcarlos desde el lado de la razón y actuar como seres racionales


 
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